Yo vendo.

Yo vendo pisos.

También doy formación para que otros aprendan a venderlos.

Antes solamente daba formación a quien me caía bien. Sin coste alguno.

Ahora cobro por ello. A todos. Me di cuenta de que quienes me pagan me caen incluso mejor que los que me caen bien.

Hay gente que piensa que para vender un piso solo hay que poner un anuncio. Y el piso se vende solo.

Eso es, más o menos, como pretender plantar un palo en el suelo y beber vino directamente.

¡Ojalá fuese tan fácil! Todo lleva un proceso. Y el proceso de vender pisos es similar a una tortura.

Mi trabajo es convertir esta tortura en algo placentero para el vendedor. El placer de no sufrir quebraderos de cabeza y de recibir un buen cheque al final.

Por eso mis clientes me recomiendan: Porque yo doy placer vendo pisos.

Ahora bien, si quieres que yo venda tu casa, sedúceme.

No te lo voy a poner fácil: No trabajo con cualquiera. Y no trabajo de cualquier manera.

Yo tengo un método. Un método que funciona.

Te cuento de qué va, atento:

Cuando la gente me pregunta, se sorprende de que casi no tenga pisos en cartera.

“Si no tienes pisos… entonces ¿qué vendes?”

Les entiendo.

Están acostumbrados a lo contrario. Lo normal es tener 50 pisos a la venta y otros 50 reservados.

Aunque el agente no tenga ni idea del precio, de los detalles, ni de si siguen disponibles o se vendieron en 2007.

Pero no es mi estilo.

Coleccionar pisos en cartera me agobia.

Tampoco tengo escaparate que decorar.

Y no vivo para aparentar. Yo soy un tío práctico que pasa de perder el tiempo en tonterías.

A mi lo que me pone es VENDER.

Vender tu casa.

Tú me dejas trabajarla y yo me encargo de hacer que los clientes la sepan apreciar.

Esa es mi especialidad: dar valor a tu vivienda.

¿Que cómo lo hago?

Jajaja vas un poco deprisa… Mejor te lo explico en la segunda cita 😉

¿Que qué pido a cambio?

Atento.

Ten en cuenta que si no vendo, no cobro.

Por eso soy muy cuidadoso a la hora de elegir los pisos que gestiono. Y sobre todo, soy muy selectivo con los propietarios con los que trabajo.

Probablemente a ti, propietario, que yo me tire un año haciendo visitas a tu piso para que luego lo venda la competencia no te importe lo más mínimo.

Pero a mi sí. Tengo muchas cosas mejores que hacer que pasarme todas las tardes dando vueltas por Madrid para nada.

Si por cada visita que hago a tu piso tuvieras que pagarme 1 €, también te preocuparías de que las visitas fuesen productivas.

Espera, ven aquí, no te asustes… De momento no te voy a pedir dinero por cada visita, aunque debería.

Lo que si te voy a pedir es que valores mi tiempo tanto como valoras el tuyo.

Te voy a pedir que vayamos en el mismo barco. Que compartamos los mismos intereses.

Y, sobre todo, que confíes en mi trabajo. Al igual que yo confío mi tiempo a tu vivienda.

PD. Si todo esto te resbala, tienes treinta agencias debajo de tu casa encantadas de “trabajar” tu piso. Si les caes bien, a lo mejor hasta te hacen un hueco en el escaparate.

PD2. Tengo una newsletter. Cada semana envío un email hablando de casas, ventas, negocios y amor… tó mezclao. Dice la gente que no se debe mezclar amor y negocios. Si la gente lo dice, ya sabes lo que tienes que hacer: poner tu email y hacer clic.